Blessed are the poor

9 03 2009

Sarah Broscombe, a participant in the Fé’namazônia Pre-Forum and World Social Forum (WSF) in Belém do Pará, wrote an article for the Thinking Faith’s Lenten Series about her reflection on poverty, not only the material one, from a Christian point of view. Her reflection is nourished by the experience lived at the Pre-Forum and the WSF.

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Nuestra presencia en el Forum Social Mundial

9 03 2009
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P. Alfredo Ferro Medina SJ, coordinador del sector del apostolado social de la CPAL (Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina) publicó una interesante reflexión sobre la participación de los Jesuitas, los amigos y las amigas de la Compañía de Jesús al Forum Social Mundial de Belém de Pará. En dicho texto el P. Alfredo evidencia tanto las muchas cosas buenas vividas y experimentadas durante el encuentro mundial como algunas cosas menos buenas. Sobre todo indica cuánto que podemos realizar si tomamos en serio nuestra responsabilidad.

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El Foro Social Mundial y la agenda de la CPAL

27 02 2009

Carta de P. Ernesto Cavassa SJ, Presidente de la CPAL

Del 27 de enero al 1 de febrero se realizó el IX Foro Social Mundial (FSM) en Belém do Para, en la Amazonia brasileña. Como los anteriores, desde el primero realizado en Porto Alegre (2001), este nuevo mega evento convocó millares de personas (130,000 mil, según los organizadores), de unos 140 países, para manifestarse en favor de alternativas sociales inclusivas y compartir experiencias y reflexiones en las cerca de 2000 actividades de distinto tipo: seminarios, conferencias, eventos culturales y representaciones artísticas que se dieron a lo largo de sus cinco días de duración.

Esta edición 2009 será recordada por desarrollarse en el contexto internacional de la crisis financiera actual (tema que reunía en Davos al mismo tiempo a los representantes del G 20), por la presencia masiva de representantes de pueblos y organizaciones indígenas y por la incorporación de nuevas generaciones en sus actividades. Se trata de “una juventud más consciente de su responsabilidad política”, según destaca François Houtart, sacerdote y sociólogo, uno de los referentes del FSM de cuyo consejo internacional forma parte desde su fundación. Los temas ecológicos ocuparon un gran espacio ya que uno de los objetivos fijados fue justamente la defensa de los ecosistemas.

Cuando se ha referido al FSM, la prensa ha centrado su atención en las noticias de destaque (como la presencia de cinco presidentes latinoamericanos que, de hecho, resultó irrelevante para los objetivos del Foro), resaltando los elementos más controversiales o las naturales limitaciones que supone un encuentro de esta naturaleza. Ha dejado de lado, sin embargo, la importancia de este inmenso taller productor de nuevo pensamiento colectivo.  Houtart evalúa los resultados de este modo: “diríamos que la ‘infraestructura mental y colectiva’ de los movimientos sociales alternativos del mundo ha dado otro paso importante en Belém, quizás ayudados en esta ocasión por una crisis mundial de grandes dimensiones que ha puesto en entredicho como pocas veces, probablemente como nunca antes, el sistema capitalista neoliberal que el FSM rechaza y al que trata de buscar alternativas desde su creación en el 2001…las circunstancias históricas han jugado a favor del FSM y del aglutinamiento de los movimientos sociales que lo componen tanto en su conciencia como en sus estrategias de acción”.

La red apostólica ignaciana se hizo presente también en esta nueva edición del FSM, con cerca de 130 participantes procedentes del mundo entero. Hubo una destacada participación de la Conferencia Jesuita de Asia Meridional gracias a la delegación de South Asian Peoples’ Initiative (SAPI) que aportó 29 personas (jesuitas, religiosas, directores de obras). Estuvieron presentes también jesuitas y colaboradores de Europa, África y Asia Oriental, miembros del Servicio Jesuita para Refugiados (JRS África Oriental e Italia), de Fe y Alegría y del Secretariado Social Jesuita. Como es natural, la mayoría de los participantes fueron de Brasil y de otros países de América Latina, incluyendo nuestros dos miembros permanentes del equipo central de la CPAL, los PP. Alfredo Ferro y Martinho Lenz. Han sido presencias significativas en  la red apostólica algunas agencias de cooperación europeas, que además nos han apoyado  en esas actividades: Magis, Entreculturas, Alboan y Jesuitenmission, a quienes va nuestro profundo reconocimiento.

Para prepararse colectivamente a la participación en este evento, la red organizó un Pre-Foro que se realizó los días previos, siguiendo la tradición de Mumbai (2005) y Nairobi (2007). El Pre-Foro Fe n’Amazônia centró su atención en el tema “Fe(s) religiosa(s) y defensa de la vida” y fue organizado por la Región Jesuita de la Amazonia (BAM). Además de los participantes de la red, asistieron a él otras 100 personas más (sacerdotes diocesanos, religiosos y laicos) que viven y trabajan en la Amazonía. Esta gran participación es fruto de la labor inter-institucional e inter-congregacional que inspira las acciones de la BAM.

En el Pre-Foro se presentaron seis experiencias de tres continentes: Vicaria del Sur de Caquetá (Colombia); las Hermanas de Nuestra Señora de Anapú, Pará (Brasil); el Equipo inter-institucional itinerante de Amazonia; el Consejo Indígena de Roraima (Consejo Indígena de Roraima, Brasil); South Asian Peoples’ Initiative de la India y las religiones tradicionales africanas. Todas ellas se refirieron a procesos compartidos con aquellos marginados de la globalización imperante: indígenas, campesinos, pobladores de las periferias urbanas, refugiados, niños de la calle, los excluidos de la sociedad india de castas (los dalits, los adivasis). La reflexión sobre las experiencias fue acompañada por Marina Silva, Frei Betto y José Comblin. Una síntesis de estas reflexiones se presentó en el FSM. Además, ya durante el Foro, la red apostólica ignaciana se reunió un día para fortalecer sus lazos y reflexionar sobre los temas sociales de la pasada Congregación General 35.

¿De qué modo todo este proceso de preparación, realización y tareas pendientes puede ayudar a la agenda de la CPAL? ¿Qué puntos de inflexión se presentan como particularmente relevantes para nuestros objetivos? Podemos destacar los siguientes:

1. La Amazonía como región estratégica: sólo la Amazonía brasileña ocupa un área de más de 7 millones de km. cuadrados que corresponde al 5% de la superficie del planeta y casi el 40 % de la región sudamericana. Posee el 20 % de la disponibilidad mundial de agua dulce no congelada y el 34 % de las reservas mundiales forestales. Su diversidad de ecosistemas la hace una de las regiones más atractivas del planeta; cerca de la tercera parte de todas las especies de fauna y flora se encuentran en la cuenca amazónica. El sistema fluvial amazónico está constituido por más de un millar de ríos, incluido el más largo del mundo: el Amazonas, desde su nacimiento en el Perú. La cuenca amazónica abarca, además, otros ocho países sudamericanos que forman parte de la pan-Amazonía. Para la CPAL, la prioridad de esta Región, en clave pan-amazónica, es aún una tarea pendiente.

2. Pueblos indígenas e interculturalidad: la región amazónica es la casa de aproximadamente un millón de indígenas, de etnias y lenguas diferentes. Sólo en Brasil se han identificado 170 lenguas. Los datos de las NN.UU. nos hablan de 370 millones de indígenas a nivel mundial. La Congregación General 35 se sensibilizó ante una situación “que pone en peligro la supervivencia misma de estos pueblos”, trabajó este tema en una de sus comisiones y recomendó a las Conferencias una atención particular. Por este motivo, el sector social identificó este tema como una de sus líneas de acción: “interculturalidad, pluralismo, afro descendientes y pueblos indígenas”, como referente para futuros programas o proyectos. El FSM nos recuerda esta prioridad.

3. Justicia socio-medio ambiental y desarrollo sostenible: es otra de las líneas de acción del sector social. Estos temas aparecieron en las comisiones de trabajo del Pre-Foro en los siguientes términos: el respeto por el medio ambiente es una actitud que se debe adoptar en el día a día y eso debe iluminar tanto las decisiones personales como las acciones comunitarias; preocupación permanente por la defensa de la vida y por los derechos humanos; necesidad de fomentar un desarrollo sostenible. Se enfatizó mucho en la necesidad de una formación de los nuestros para el respeto del medio ambiente que se pueda expresar incluso en el estilo de vida. La CG 35 nos dice que, en este punto, nuestra colaboración debe tomar en cuenta “la contribución específica que la fe y la esperanza cristianas proporcionan a este tema” (Temas para el gobierno ordinario).

4. Trabajo en red: leyendo las conclusiones de las comisiones del Pre-foro, este eje transversal es uno de los más mencionados. De hecho, el mismo FSM es un encuentro de muchas redes que, durante el evento, refuerzan vínculos y retroalimentan acciones. Es evidente que los desafíos son de tal magnitud que sólo pueden ser abordados contando con las fuerzas de todos. Por ello, los participantes insisten en aprovechar las redes y articulaciones existentes antes incluso de crear innecesariamente otras nuevas. Las redes deben tener en cuenta no sólo el impulso de acciones comunes sino la formación en los diversos temas que aparecieron como relevantes y en la incidencia (advocacy) que se requiere para la formulación de políticas que permitan avanzar en el camino de otro mundo posible.

El FSM, este espacio de elaboración de nuevo pensamiento social y de utopía colectiva, nos deja al menos estos cuatro puntos para la agenda de la CPAL. Algunos coinciden ya con líneas de acción asumidas; la participación en Belem ha ayudado a reforzarlos. Otros -la Amazonia como región estratégica, por ejemplo- nos invitan a ser más audaces y proactivos a la hora de pasar esta prioridad del papel a las opciones concretas. En todos los casos, se trata de colaborar en “establecer relaciones justas” (CG 35, d. 3), utilizando para ello el extraordinario potencial que supone el carácter de cuerpo apostólico internacional capaz de convocar a muchos colaboradores para esta “misión de esperanza”.

Ernesto Cavassa, sj





Un incontro speciale

1 02 2009

di Giuseppe Riggio SJ

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Il Foro Sociale Mondiale di Belém era stato annunciato come quello in cui la partecipazione delle popolazioni indigene sarebbe stata la più alta rispetto alle edizioni precedenti. Ed in effetti le previsioni sono state confermate e la loro presenza è ben visibile nel territorio del Foro, in modo particolare nell’Università Federale Rurale dell’Amazzonia (UFRA) dove si trova il campo del CIMI (Consiglio Indigenista Missionario) che ospita circa 2.000 persone di diverse popolazioni indigene. Il Foro si è perciò tradotto in un’occasione speciale di incontro e scambio per persone appartenenti a diverse popolazioni indigene.

In questo contesto vanno sicuramente ricordati i due incontri che hanno avuto luogo in questi giorni tra la delegazione di SAPI (South Asian Peoples’ Initiative), composta da 29 membri appartenenti a popolazioni indigene indiane (Tribali, Dalit e Adivasi), e le popolazioni indigene dell’Amazzonia. Questo contatto, reso possibile grazie all’aiuto e coinvolgimento dei membri dell’Equipe itinerante, ha costituito qualcosa di veramente significativo per entrambe le parti, che, al di là delle distanze geografiche e delle differenze culturali, hanno scoperto di avere molto in comune dato che devono condividere le medesime difficoltà e confrontarsi con le stesse sfide. Il tema della terra, del rispetto dell’ambiente, dello sviluppo sostenibile si sono rivelati comuni, così come comuni sono le risposte proposte e le vie suggerite.

Parlando con alcuni membri della delegazione SAPI ho potuto cogliere quanto importante sia stato per loro questo incontro. La calorosa accoglienza, il cibo offerto in segno di profonda amicizia, l’essere chiamati parentes (membri della famiglia in portoghese), i doni ricevuti, le danze tradizionali ballate in loro onore … sono state per loro attestazioni significative della comunanza di origini tra i popoli indigeni che supera tutte le barriere. In questo senso è stato davvero toccante vedere le donne indiane e quelle amazzoniche dialogare silenziosamente con gesti e sguardi.

Questo incontro tra gli indiani del gruppo SAPI e gli indigeni dell’Amazzonia non è stato certo pubblicizzato come quello dei cinque Presidente dell’America Latina, ma di certo nella vita di chi l’ha vissuto ha segnato un qualcosa di importante: una nuova consapevolezza della propria identità e dei confini del proprio mondo.





Los Presidentes en el FSM

30 01 2009

De Luis Carlos Díaz

¿Es el Foro Social Mundial un espacio para los movimientos sociales o gobiernos? La respuesta empezó a tener grises cuando en 2005 el Movimiento de los Sin Tierra consideró que invitar al presidente venezolano Hugo Chávez era una forma de apostarle a un gobernante progresista. Han pasado los años y ahora el equipo ha aumentado su tamaño, a este FSM asistieron por invitación cinco presidentes latinoamericanos: Evo Morales, de Bolivia, Fernando Lugo, de Paraguay, el ecuatoriano Rafael Correa, vuelve Hugo Chávez y cerró el jefe de la casa, Luiz Inacio Lula da Silva. También asistieron mandatarios locales que arrancaron aplausos o abucheos conforme se los nombraba.

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El foro con los presidentes requirió una logística distinta en un local apartado de las Universidades donde se realizó el resto de las actividades, la afluencia de más de 10.000 asistentes así lo requirió. De esta forma el Hangar fue testigo de 5 horas de cola y un repleto desbordante que supo a bien atender con pantallas gigantes y parlantes en el exterior de la sede. Los presidentes llegaron cerca de la 7 de lo noche, después de una hora de ritmos y entusiasmo brasileño de primer orden.

Para conservar la estructura de Foro, antes del turno de palabra para mandatarios, tres líderes de movimientos sociales (campesinos, indígenas y urbanos) les presentaron los apoyos, exigencias y ópticas que abrieron la agenda de luchas contemporánea. El tema central de la gran carpa fue el reto de América Latina para afrontar la crisis económica que desde el año pasado azota a los grandes capitales del mundo.

Hubo consenso entre ellos. Evo Morales, quien acaba de pasar la aprobación electoral de la nueva constitución boliviana, con carácter indigenista, indicó a los asistentes que él era la demostración de que los movimientos sociales podían hacer alianzas, luchar y cambiar las cosas en su país llegando al poder. Recordó el estado de exclusión racial que imperaba en Bolivia y los esfuerzos de campesinos cocaleros, aymaras y quéchuas para lograr un cambio. También presentó propuestas de campaña para las bases populares, entre los cuales incluyó la lucha contra el capitalismo, “porque si no lo enterramos, él nos enterrará a nosotros”, y una avanzada ecológica que pueda contrarrestar el daño que se le continúa haciendo al planeta. Propuso que la hoja de Coca fuese el símbolo de esa lucha.

En su turno, el ecuatoriano Rafael Correa habló de la lucha contra el neoliberalismo en su país y el combate desde la presidencia para romper con la vieja clase política y económica. Reconoció en Venezuela un modelo “que llegó primero al continente”, y que impulsó que también en Ecuador, el año pasado, se aprobara una nueva constitución nacional. Sobre el FSM, recordó que al otro lado del mundo se están reuniendo en Davos un grupo de líderes económicos “buscando curas para moribundos”, por eso pidió a la audiencia estar alerta a las acciones que se tomen tras Davos, porque afectarán esta región del mundo.

Fernando Lugo, que fue obispo y ahora es el presidente de Paraguay, empezó sus palabras recordando que en 2003 tomó un bus para llegar al Foro Social a ver lo que ocurría allí. Dijo que los colectivos debían saber que sus propuestas y peticiones son parte de su plan de gobierno: “porque nosotros no hablamos de la pobreza desde las estadísticas, sino de compartir esta vida con ustedes”. Lugo poetizó diciendo que tampoco estaban solos, que no son fenómenos aislados: “ya hay rostros en el norte que están girando la vista para acá, como girasoles, siguiendo la luz que está saliendo por nuestros países”. Se preguntó: “¿Acaso puedo desconfiar yo de un operario de torno que luego fue líder sindical y ahora es presidente? Lula es la demostración de eso. Evo es la demostración de eso”.

El presidente Chávez, en un inusual discurso breve, pudo resumir las adulaciones mutuas de los presidentes diciendo que “cada pueblo pare a sus líderes, y aquí estamos pariendo el mundo nuevo”. Chávez indicó que Venezuela tomó la vanguardia en el continente de la lucha contra el “veneno del neoliberalismo”, ante el que propone el modelo económico socialista para salvar la vida humana. Un socialismo al que no le agregó sustancias, sino apellidos como “bolivariano del siglo XXI”, en el caso venezolano. En materia económica, avizoró que necesitarán ser complementarios entre países de la región, y atender problemas conjuntos aprovechando los organismos como el ALBA, Unasur y la propuesta del Banco del Sur.

Lula tomó el micrófono para hablar mientras caminaba por el escenario. Hizo que el público se parara y coreara a su favor varias veces mientras defendía la propuesta de reelección presidencial de Chávez, la confrontación con los medios de comunicación y el cambio de signo en la economía mundial. “El dios mercado quebró por irresponsable. Wall Street nos calculaba las deudas a nuestros países y ahora le piden auxilio al Estado”, agregó. Lula puso en perspectivas las luchas sociales que dan coherencia al curso de sus gobiernos en la zona: “Guarden esta fotografía. Lo que nosotros conquistamos fue el resultado de las muertes de mucha gente que tomó las armas para derrumbar regímenes autoritarios. Estamos haciendo parte de que aquello que ellos soñaron”.
Rescató que aunque existan diferencias entre algunos mandatarios, como los problemas energéticos entre Brasil, Bolivia y Paraguay, necesitan ponerse de acuerdo y fijarse más bien en los objetivos finales que buscaban. Para Lula, los movimientos populares que los sustentan deben mantenerse guiándolos en el camino.

Fotos de Luis Carlos Díaz





Social march or disengaged carnival?

29 01 2009

By Fernando Franco SJ

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Let me start with the obvious: there were many socially-minded and serious people at the inaugural march of the WSF. There was a lot of fun, a lot of joy, as repeatedly said by the set of artists who enacted the cultural sketch at the inauguration ceremony. The WSF is a joyful feast of young people and this is as it should be. The WSF is a space open to all, and one should not be surprised to find oneself walking side by side with a group from Caritas and an association of gays; to read almost simultaneously one banner proclaiming the right of Israel to exist and another asking for the immediate withdrawal of Israeli troops from Gaza. If you are not comfortable with this strange combination you would do well to stay home. But those who did not come have missed not only an experience of the true nature of diversity but also the actual difficulty we find in facing it.

The question probably arises from a perception of the relative significance of two components of the march: the celebratory element and the razzle-dazzle element. To be more precise: when does a celebration remain a joyful expression of public sentiment and when does it cross over into the abandoned freedom of a carnival? The cultural context determines the way the WSF inaugural procession is enacted. Bombay and Nairobi were different, and this in no way makes them better or worse than the one at Belem. But what bothers me is that the march at Porto Alegre in 2005 was also quite different from yesterday’s procession. To give some examples: Brazilian trade unions and political parties, as well as NGOs and grassroots organizations were less visible at Belem. The carnival aspects far exceed the number (and dilute the socio-political content) of the banners. The Amazonian indigenous groups marched running, as they normally do, and departed in the same manner. I got the impression that
they were unfamiliar, even ill at ease, with the flavour of the festival. I, for one, never saw in
Porto Alegre an air-conditioned bus converted into a full discothèque on wheels accompanying the procession. Someone remarked to me that those inside called themselves the “infuriated youth”.

Yes, there was plenty of youth, and many of the young people were serious even though the beer was flowing abundantly. Yes, mores and habits change rapidly; while “hippies” had been present at Porto Alegre as well, they did not determine the overall character of the march. It may well be that I am hopelessly out of tune with today’s culture of celebration. But I have the lurking fear that something significant has changed!





The March to the World Social Forum

28 01 2009

By Jim Stormes SJ, Coordinator of the social apostolate, US Conference

“Outro mundo é possivel”! Though as foreigners to Brazil many of us didn’t understand those words themselves but we couldn’t help feel their meaning as our bus pulled up to let us off among the growing crowd. Among the thousands already there and many others arriving, we fumbled our way around finding a place to listen to Brazilian instruments, watch African dancers, here other Latin singers, all with the same message: Another World is possible! And this day all of us were going to proclaim that message with our feet; we were to “march”; walk, run, skip, dance for six kilometers [3 ½ miles] to open the World Social Forum, and in so doing hopefully take a step, so to speak, in making that possibility a reality.

The march itself showed us what that “other world” might look like. First, a world of great energy and joy: the many young people especially were so obviously delighted to be together that it overflowed to those around them. As the “march” worked its way across the city, whenever there was music heard – from the bands in the march or music on the sidelines-the “progress” stopped for dancing. That a world in which people live joyfully in the present moment is possible is what we were saying to the busy urban world around us.

Second, a world in which we wish that joy for others and proclaim that desire; and demand that this world is for all people, especially those from whom it is taken away by others. A world for all people, shown by the experience of diversity on the “march”. Diversity of age, gender, race, religion, nationality – all present in this corner of Brazil – a challenge to so many other corners of intolerance.

Of course our relationship with nature is a major focus of this forum, and nature showed her own diversity to us: we gathered in hot sun; walked for 30 minutes or more in driving rain; and finished in a warm and humid but pleasant atmosphere. Nature was therefore just a little challenging to us, and I witnessed at least one instance where it was momentarily too much for one marcher, and all around her rallied to her assistance. Such a world is possible, we proclaim to the victims of Hurricane Katrina.

Amid the diversity one group in particular lifted up that relationship with nature, and that group was the native peoples of the Amazon. There were any number of tribes and clans represented, and all of us opened the way for them whenever they passed along the march-route, with much celebration of their presence. Not exactly the world native peoples usually find themselves in. But a world that is possible.

A particular grace for me as a foreigner was that my usual mode of relating by words, was largely taken away from me. Most of the words said, shouted, sung around me were not in my vocabulary, but they were intelligible nonetheless. It forced me to hear without listening, if you will, to hear and feel with a different part of myself, something refreshing for one from the very verbal Jesuit world.

As the hundred or so of us in our group found our way to our buses for the ride home, it was clear to me that we too were part of this “march”: joyful, if tired; committed to making that joy available to all; diverse in many ways; carrying nature’s “gifts” of the day with us, and having learned from native people and others, perhaps in new ways… And so looking around me, I thought, perhaps better said, hoped, that another world is not only possible, but is already being created among us.

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